"Con la iglesia hemos topado" es más que un dicho. Y agitar el avispero de quienes mandan en tan sacrosanta institución es peor que las siete plagas juntas atacándote un verano en Benidorm.
Han pasado algunos cientos de años desde que la máxima "libertad, igualdad y fraternidad" resonó por las calles francesas. Burgueses y ciudadanos reclamaban derechos y un espacio que como grupo pujante, fuerte y emergente les correspondía, y que ya no podía hacerse esperar.
Estamos en tiempos de cambios radicales. O eso dice la tele, es la era de entrar en realitys del "mas fuerte todavía", donde personas de carne y hueso ven sus físicos transformados de arriba abajo para convertirse en clones mal estructurados de "Barbi superstar".
Apagados los ecos del mundial asistimos una vez más al llanto de varones y mujeres por la eliminación de los gallitos de la "roja" una vez más, siempre antes de lo esperado y deseado...
Que el cine "es cosa de hombres" como si se tratara de la bebida nacional que da nombre a la esencia masculina de la era de Alfredo Landa, no lo duda nadie...
Lejos de la madre patria me he enterado de que las mujeres saharaius se han vuelto a quedar sin el "ansiado" Premio Principe de Asturias y que las mujeres afganas siguen siendo invisibles...
Están Los tiempos como para andar pensando en príncipes azules. Ante la escalada de violencia, que ni es novedad ni por ello deja de escandalizarnos, entran ganas de hartarse a galletas y de suspirar por hombres sensibles
En la Italia medieval, los renacentistas, ellos claro, en una búsqueda de la perfección humana tanto en el aspecto físico como intelectual, crean la imagen de referencia, el hombre vitrubiano...
Así que hasta aquí hemos llegado, a partir de este momento vamos a decir cuantas cosas se nos ocurran, aquellas que por sabidas queden olvidadas, las que aun no se han dicho y sobretodo las que por políticamente incorrectas no se sabe si alguien dirá.